Por qué un cachorro doodle cuesta lo que cuesta

Sep 12, 2026 | Doodles

Hay una pregunta que nos hacen mucho, casi siempre con rodeos, y que agradecemos cuando nos la hacen directamente: ¿por qué cuesta eso un cachorro?

El razonamiento de quien la hace es razonable. Juntas un perro y una perra, tienen cachorros, y alguien pide dos mil euros por uno. Visto así no hay quien lo entienda.

Así que en vez de defendernos, vamos a contar lo que pasa de verdad. Sin cifras, que cada uno saque las suyas. Solo el proceso, en orden, desde mucho antes de que haya cachorros hasta el día que te llevas el tuyo a casa.

Mucho antes de que haya camada

Lo primero no es cruzar: es elegir. Y elegir lleva años.

Un reproductor no es cualquier perro. Tiene que tener el carácter que queremos que herede la camada —y el carácter se hereda más de lo que la gente cree—, una estructura física correcta y una salud comprobada. No comprobada de vista: comprobada con pruebas.

De cada perro que criamos, solo unos pocos llegan a ser reproductores. Los demás no dejan de ser nuestros por eso: se quedan con nosotros o se van a una familia como cualquier otro cachorro. Pero eso significa que el criadero mantiene perros que nunca van a tener una camada. Eso también está dentro del precio.

Las pruebas que van antes del cruce

Antes de decidir si dos perros se cruzan se les hacen pruebas de salud y controles veterinarios. No es un trámite: es lo que evita que un problema hereditario se le meta en casa a una familia dentro de dos años, cuando ya le han cogido cariño.

Esas pruebas se pagan por perro, no por camada. Y hay que hacerlas igual si al final decides que esos dos no encajan y no los cruzas.

La gestación

Dos meses. Seguimiento veterinario, alimentación distinta para la madre y estar pendiente.

Y sobre todo, una cosa que nadie cuenta: no siempre sale bien. Hay camadas que no llegan, camadas de dos cachorros donde esperabas siete, y partos que se complican y acaban en el veterinario a las tres de la mañana. Eso pasa, y cuando pasa lo asume el criadero.

Las semanas en casa

Un cachorro no se entrega recién nacido. Se queda con nosotros unas ocho semanas, y esas ocho semanas son las que más marcan al perro que va a ser.

En ese tiempo se hace lo que se ve en la cartilla —desparasitaciones, vacunas, microchip, revisión veterinaria— y se hace lo que no aparece en ningún papel:

  • Comida específica de cachorro, varias veces al día
  • Limpieza, y otra vez limpieza
  • Contacto con personas todos los días, para que no le extrañe
  • Ruidos, suelos distintos, objetos, otros perros
  • Empezar a separarse de la madre sin traumas

Aquí está la mayor parte del trabajo, y es la parte que no se puede acelerar ni delegar. Son dos personas dedicando buena parte del día, todos los días, durante dos meses. Sin fines de semana, porque los cachorros no saben qué día es.

Lo que no se ve en ninguna factura

Un criadero legal tiene número de núcleo zoológico, y eso conlleva instalaciones, revisiones y papeleo. Nosotros además tenemos afijo de la Real Sociedad Canina de España. Todo eso se mantiene todos los años, haya camadas o no las haya.

Y luego está la parte que no se factura pero se paga: si un cachorro sale con un problema, lo asumimos nosotros.

Y ahora la división

Junta todo lo anterior. Los años de seleccionar reproductores, las pruebas de salud, los perros que no crían y viven aquí igual, el veterinario, los dos meses de dedicación diaria, las licencias, los imprevistos.

Y divídelo entre los cachorros de una camada. Pocas camadas al año, y unos pocos cachorros en cada una.

Ahí está la respuesta. Un cachorro no cuesta lo que cuesta porque alguien haya decidido que vale eso. Cuesta lo que cuesta porque detrás hay un año entero de trabajo repartido entre muy pocos perros.

Por eso desconfía de lo barato

Si alguien te ofrece la misma raza por la mitad, no está siendo generoso: está ahorrándose algo de esta lista. Y lo que se ahorra suele ser lo que no se ve hasta que es tarde: las pruebas de los padres, las semanas de socialización o el veterinario.

Pregunta siempre por los padres, por las pruebas que les han hecho y por dónde ha crecido el cachorro. Un criador que hace las cosas bien te lo va a contar sin que insistas. Nosotros, si vienes, te lo enseñamos.

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